Nos hemos ido alejando del Cosmos hasta parecernos algo remoto y sin consecuencias importantes para nuestra vida. Pero la ciencia ha descubierto que el universo tiene una grandeza que inspira vértigo y éxtasis,accesible a la comprensión humana, y que nacimos y formamos parte, en un sentido real y profundo, de el. Este blog esta dedicado a la exploración de estas perspectivas cósmicas.
15
martes, 19 de agosto de 2014
Este poema ya existe
Aunque estemos alejados
Sólo hacen falta
Una reunión
Una noche cálida
Y un poco de melancolía
Para hacer arder
De nuevo el deseo
sábado, 5 de julio de 2014
Sergio quería matar. Lo sentía. Las ganas habían vuelto.
Siempre lograba sosegarlas. Se ocupaba, intentaba sentirse útil, pero al final siempre era igual.
La mente de Sergio era como un arma. Mataba todo lo que tocaba. Había muy pocas cosas contra lo que no disparara.
Porque cada vez que intentaba agarrarle el gustito a algo, su cerebro encontraba la forma de hacerle ver era asqueroso y sin sentido.
Hasta la fecha había empezado varias carreras, trabajado en muchos lugares y tenido muchas mujeres. Pero indefectiblemete todos morían de cáncer y eran enterrados bajo kilos de basura. Como un nene que no sabe cuidar sus mascotas.
Incluso cada vez que Sergio intentaba contar su propia historia, su cerebro calibre veintidos asesinaba cualquier posible desenlace. Construía grandes estructuras, veía patrones en todo, hilaba dioramas, se llenaba de esperanza planificando y proyectando. Pero tarde o temprano llegaba una bola que demolía todo. Porque Sergio era un agente de destrucción. Y su maldición era que no podía encontrar placer en destruír porque de pequeño le habían enseñado que sólo lo que construye es bueno, que la muerte es mala, y que dios todopoderoso uno y trino creo todo en un plan perfecto y tiene un destino para todos nosotros que se entrelaza perfectamente como el final de una novela de Sherlock Holmes, donde todos son felices y el amor es la mayor virtud, donde todos nos encontramos en el cielo y pasamos una eternidad de placer.
Pero esa no era su verdad. Esa era la verdad de su madre, que tenía miedo de que toda la vida miserable que no se animaba a cambiar fuese en vano. Quería hacer dos por uno, sacarle rédito a su conformismo.
No, Sergio no era un santo destinado al cielo. Era un ángel, sí. Pero un ángel de la muerte, del apocalipsis. Un ángel que termina, que degrada, que pone término.
¿Qué tiene eso de malo? ¿Cómo es posible que se hagan cosas nuevas si lo viejo no se quema? La materia no se destruye, se transforma. Mientras queden cosas viejas no se pueden crear nuevas. Alguien tiene que cerrar el ciclo para que pueda volver a empezar.
Pero eso nadie lo entendía. Algo tan simple, algo que la naturaleza nos enseña día a día, y nadie podía verlo.
Y mientras todos trataban de mantener vivo lo viejo, Sergio mataba en secreto. Intentaba desenchufar los cables que mantenía vivos a todos los viejos del hospital. Por eso en el barrio le pusieron de apodo 'eutanasia'.
Y el podría vivir perfectamente tranquilo, haciendo su trabajo, pero ¿cuál es el problema?
Como dije antes, le enseñaron que matar estaba mal. Le hicieron odiar la muerte, tenerle miedo. Odiar y temerse a sí mismo. ¿Cómo puede tenerle miedo a la muerte si él era su hijo predilecto?
Y así vivía Sergio, con miedo y odio. Y era algo que nunca cesaba, porque lo que odiaba y temía estaba con él todo el tiempo, porque era él.
Un día como cualquier otro, Sergio conoció a una mujer. Era una mujer muy blanca y fría. De ella irradiaba una luz extraña y fascinante, como la luz de luna sobre el río.
Ella dormía en un parque con pasto verde como el de las tumbas.
Ni bien la vió, Sergio se quedó embelesado. Al principio no se animaba a hablarle, pero de a poco fue juntando valor y se le acercó. La mujer olía a flores marchitas.
Era muy rara. Estaba quieta, casi sin respirar, totalmente desnuda. Sergio pasó sus manos nerviosas por su cara y comprobó que estaba hecha de mármol, frío como una lápida.
Siguió recorriendo la pálida figura femenina, tratando de no incomodarla ni propasarse. Aunque con cada caricia ella temblaba, dandole pie a seguir, y cada vez le dejaba acercarse mas a sus partes mas íntimas.
Sergio estaba maravillado. Jamás había sentido nada igual. Empezó a acariciar los pechos de la mujer y observó como ésta empezaba a excitarse con el tacto de sus manos. Por su entrepierna bajaba tímidamente un fluído de un aroma enloquecedoramente tentador.
Pero cuando estaba a punto de abalanzarse del todo sobre ella, vió que la mujer abría los ojos.
-Hola. -se animó a decir Sergio-
-Hola ¿Quién soy?
-¿"Quién soy"?. ¿No querrás decir "Quién sos"?
-No. Yo ya sé quién sos. Es difícil no saberlo, sos demasiado transparente y ruidoso.
-Pero ¿Y yo cómo voy a saber quién sos, si recién te conozco?
Entonces la mujer sacó un cincel y un martillo:
-¿Y esto para qué es?
-Es para que me conozcas. Tenés que golpearme con eso para sacarme pedazos.
-¿Y no te duele?
-Me duele mucho, pero me gusta también. Lo que no duele no sirve, y así es mas rápido.
Y como Sergio confiaba mucho en ella y creía que era sabia, le hizo caso.
La mujer se dió vuelta, mostrándole sus nalgas redondas y voluminosas -Empezá por acá. -dijo, mientras las separaba y dejaba el ano al descubierto.
-¿Así? -preguntó Sergio mientras apoyaba el cincel en el agujero.
-Ah... -la mujer gimió excitada al sentir el frío metal en su piel de mármol.
Sergio lo tomó como un sí y golpeó con el martillo.
-¡Ah!
-¿Te duele?
-Sí... pero me encanta.
-A mi también me gusta mucho.
-Seguí, entonces...
Y Sergio golpeó y golpeó. Con cada golpe, la mujer se sacudía encantada y caían de ella pedazos de mármol, dejándola al descubierto. Cada capa que caía era más opaca que la anterior.
-Ah... estás erecto... ¿Mi culo te gusta?
-Mucho... no puedo evitarlo.
-No tengas vergüenza, podés masturbarte viéndome si querés.
Al principio se sintió apenado, pero al ver que los ojos de ella devoraban ávidos el espectáculo onanista se dejó llevar por el placer de sus manos sin parar de cincelar el ano con fuerza.
Él estaba descontrolado. Ella por otra parte no parecía tan fuera de sí. Era como un titiritero que maneja con placer el acto, pero sabiendo desde luego el final.
La coda estaba cerca. Lo apretaba con fuerza pidiendole sin palabras que golpeara mas fuerte y él ya no pensaba en nada que no fuera en llegar.
-Ah... ahora... venite
-Sí... sí.
Sergio entendío. Mientras el orgasmo los sacudía vertió todo su esperma venenoso en el ano de la mujer.
Ella se vió complacida. El semen recorría el mármol nalgas abajo, y Sergio vió como tenía un efecto corrosivo que pulía a la mujer y la hacía todavía mas hermosa.
Después de un rato, ya mas tranquilos, la mujer lo interpeló:
-¿Volvés mañana?
-Sí -dijo él.
Y se tiraron extasiados en el pasto.
Siempre lograba sosegarlas. Se ocupaba, intentaba sentirse útil, pero al final siempre era igual.
La mente de Sergio era como un arma. Mataba todo lo que tocaba. Había muy pocas cosas contra lo que no disparara.
Porque cada vez que intentaba agarrarle el gustito a algo, su cerebro encontraba la forma de hacerle ver era asqueroso y sin sentido.
Hasta la fecha había empezado varias carreras, trabajado en muchos lugares y tenido muchas mujeres. Pero indefectiblemete todos morían de cáncer y eran enterrados bajo kilos de basura. Como un nene que no sabe cuidar sus mascotas.
Incluso cada vez que Sergio intentaba contar su propia historia, su cerebro calibre veintidos asesinaba cualquier posible desenlace. Construía grandes estructuras, veía patrones en todo, hilaba dioramas, se llenaba de esperanza planificando y proyectando. Pero tarde o temprano llegaba una bola que demolía todo. Porque Sergio era un agente de destrucción. Y su maldición era que no podía encontrar placer en destruír porque de pequeño le habían enseñado que sólo lo que construye es bueno, que la muerte es mala, y que dios todopoderoso uno y trino creo todo en un plan perfecto y tiene un destino para todos nosotros que se entrelaza perfectamente como el final de una novela de Sherlock Holmes, donde todos son felices y el amor es la mayor virtud, donde todos nos encontramos en el cielo y pasamos una eternidad de placer.
Pero esa no era su verdad. Esa era la verdad de su madre, que tenía miedo de que toda la vida miserable que no se animaba a cambiar fuese en vano. Quería hacer dos por uno, sacarle rédito a su conformismo.
No, Sergio no era un santo destinado al cielo. Era un ángel, sí. Pero un ángel de la muerte, del apocalipsis. Un ángel que termina, que degrada, que pone término.
¿Qué tiene eso de malo? ¿Cómo es posible que se hagan cosas nuevas si lo viejo no se quema? La materia no se destruye, se transforma. Mientras queden cosas viejas no se pueden crear nuevas. Alguien tiene que cerrar el ciclo para que pueda volver a empezar.
Pero eso nadie lo entendía. Algo tan simple, algo que la naturaleza nos enseña día a día, y nadie podía verlo.
Y mientras todos trataban de mantener vivo lo viejo, Sergio mataba en secreto. Intentaba desenchufar los cables que mantenía vivos a todos los viejos del hospital. Por eso en el barrio le pusieron de apodo 'eutanasia'.
Y el podría vivir perfectamente tranquilo, haciendo su trabajo, pero ¿cuál es el problema?
Como dije antes, le enseñaron que matar estaba mal. Le hicieron odiar la muerte, tenerle miedo. Odiar y temerse a sí mismo. ¿Cómo puede tenerle miedo a la muerte si él era su hijo predilecto?
Y así vivía Sergio, con miedo y odio. Y era algo que nunca cesaba, porque lo que odiaba y temía estaba con él todo el tiempo, porque era él.
Un día como cualquier otro, Sergio conoció a una mujer. Era una mujer muy blanca y fría. De ella irradiaba una luz extraña y fascinante, como la luz de luna sobre el río.
Ella dormía en un parque con pasto verde como el de las tumbas.
Ni bien la vió, Sergio se quedó embelesado. Al principio no se animaba a hablarle, pero de a poco fue juntando valor y se le acercó. La mujer olía a flores marchitas.
Era muy rara. Estaba quieta, casi sin respirar, totalmente desnuda. Sergio pasó sus manos nerviosas por su cara y comprobó que estaba hecha de mármol, frío como una lápida.
Siguió recorriendo la pálida figura femenina, tratando de no incomodarla ni propasarse. Aunque con cada caricia ella temblaba, dandole pie a seguir, y cada vez le dejaba acercarse mas a sus partes mas íntimas.
Sergio estaba maravillado. Jamás había sentido nada igual. Empezó a acariciar los pechos de la mujer y observó como ésta empezaba a excitarse con el tacto de sus manos. Por su entrepierna bajaba tímidamente un fluído de un aroma enloquecedoramente tentador.
Pero cuando estaba a punto de abalanzarse del todo sobre ella, vió que la mujer abría los ojos.
-Hola. -se animó a decir Sergio-
-Hola ¿Quién soy?
-¿"Quién soy"?. ¿No querrás decir "Quién sos"?
-No. Yo ya sé quién sos. Es difícil no saberlo, sos demasiado transparente y ruidoso.
-Pero ¿Y yo cómo voy a saber quién sos, si recién te conozco?
Entonces la mujer sacó un cincel y un martillo:
-¿Y esto para qué es?
-Es para que me conozcas. Tenés que golpearme con eso para sacarme pedazos.
-¿Y no te duele?
-Me duele mucho, pero me gusta también. Lo que no duele no sirve, y así es mas rápido.
Y como Sergio confiaba mucho en ella y creía que era sabia, le hizo caso.
La mujer se dió vuelta, mostrándole sus nalgas redondas y voluminosas -Empezá por acá. -dijo, mientras las separaba y dejaba el ano al descubierto.
-¿Así? -preguntó Sergio mientras apoyaba el cincel en el agujero.
-Ah... -la mujer gimió excitada al sentir el frío metal en su piel de mármol.
Sergio lo tomó como un sí y golpeó con el martillo.
-¡Ah!
-¿Te duele?
-Sí... pero me encanta.
-A mi también me gusta mucho.
-Seguí, entonces...
Y Sergio golpeó y golpeó. Con cada golpe, la mujer se sacudía encantada y caían de ella pedazos de mármol, dejándola al descubierto. Cada capa que caía era más opaca que la anterior.
-Ah... estás erecto... ¿Mi culo te gusta?
-Mucho... no puedo evitarlo.
-No tengas vergüenza, podés masturbarte viéndome si querés.
Al principio se sintió apenado, pero al ver que los ojos de ella devoraban ávidos el espectáculo onanista se dejó llevar por el placer de sus manos sin parar de cincelar el ano con fuerza.
Él estaba descontrolado. Ella por otra parte no parecía tan fuera de sí. Era como un titiritero que maneja con placer el acto, pero sabiendo desde luego el final.
La coda estaba cerca. Lo apretaba con fuerza pidiendole sin palabras que golpeara mas fuerte y él ya no pensaba en nada que no fuera en llegar.
-Ah... ahora... venite
-Sí... sí.
Sergio entendío. Mientras el orgasmo los sacudía vertió todo su esperma venenoso en el ano de la mujer.
Ella se vió complacida. El semen recorría el mármol nalgas abajo, y Sergio vió como tenía un efecto corrosivo que pulía a la mujer y la hacía todavía mas hermosa.
Después de un rato, ya mas tranquilos, la mujer lo interpeló:
-¿Volvés mañana?
-Sí -dijo él.
Y se tiraron extasiados en el pasto.
viernes, 23 de mayo de 2014
Un día en la vida de los Power Rangers
Estaba totalmente fatigado. Me habían dado una paliza en la ciudad, y para llegar a la Base de Pruebas tuve que recorrer y escalar acantilados toda el día. Una vez allí, el Maestro, complacido, reconoció mi avance. Se percató inmediatamente de mis cambios, como ahora era una persona mas feliz y afable. Nuestro vínculo se afianzó en un momento.
Cuando llegamos a la casa de chacra donde se iban a hacer los nombramientos de la Orden yo estaba que me caía de cansancio. Se lo dije al Maestro y el pareció ver en mi fatiga algo que yo no. De cualquier manera en el entrenamiento me apalearon una vez mas. Aunque él remarcó que yo hubiera podido pasar sin problemas el obstáculo de los vidrios.
Terminado el entrenamiento, recorrimos los recovecos del complejo. Una maravillosa estructura que se movía con galerías y terrazas entre los acantilados del desierto de Rojal-ladrí. Más adentro estaban la cocina y los lugares comunes a los que nadie presta especial atención. Para figurarse cómo es, imaginen cualquier sindicato, museo o casa pública de ciudad chica, de esas que se hacen en hogares antiguos. Siempre hay algún pasillo descuidado o una habitación llamada simplemente "la cocina", aunque sólo sea el lugar para calentar la pava y lavarse las manos.
Pasaba yo por una de éstas para sacarme el óxido de las manos y volver a mi excursión. Vi unos cigarrillos pero decidí no tocarlos.
Cuando estaba saliendo me encontré con Alejandro. Qué hermoso era. Tenía debilidad por el muchachito. Era capaz de obtener cualquier cosa de mi sólo con un gesto.
-Vení que te muestro el salón.
Le di un beso en la mejilla y lo dejé guiarme. El salón estaba pasando otro pasillo descuidado, pero con un ventiluz arriba que le daba una atmósfera verdosa, y algunas plantas haciendo juego.
-Che, mi grupo estaba de excursión, tal vez debería volver.
-¿Qué pasa, no te gusta la arquitectura?
-Me encanta. Me encantan los edificios. Si los edificios fueran personas me los "follaría".
-¿Cómo sabes que no lo son? Mirá.
En la mesa está escrito un nombre, que parece sumerio o algo así, con números raros.
-Tal vez sea un mito alimentado por los mismos estudiantes, pero la Casa hace tiempo parece intentar comunicarse. Deja mensajes por todos lados.
-Pero eso no puede ser. La vida de los edificios justamente recide en que le concierne a los humanos. Ellos determinan el nacimiento, muerte y cambios de la arquitectura. Si una casa se comunicara, por definición dejaría de serlo.
-Eso pensaba yo. Pero han aparecido mas cosas que no dejan de intrigarme.
La situación olía a soundtrack. Mientras me preguntaba a mi mismo por qué me había elegido de confidente, de la nada apareció alguien exactamente igual a Alejandro, saludandolo como si fuera lo mas natural del mundo y sin dar mucha importancia a mi presencia. "¿Son gemelos?" digo o pienso, y en seguida me percato de lo estúpido de mi pregunta. El hermano que hablaba conmigo era el mas prolijo, usa pantalón con suéter y es mas varonil. Su hermano (supuestame el canónico) es mas afeminado y viste informalmente. "Siempre me tocan gemelos", pienso en un cóctel de gracia y frustración.
Disfrutaba de lo inusual de la situación cuando aparecieron mis padres sacando fotos en la ventana. Venían con Suki. Pero... se ve diferente. Tiene estravismo, los pechos mas chicos, y un cuerpo mas recatado. Parece mas inocente. No es la Suki que conozco. Me acerco con extrañeza.
-¿Suki?
Suspira.
-Fo... siempre lo mismo... sólo porque tengamos caras parecidas no significa que seamos la misma persona...
Empieza a quejarse cabizbaja con tristeza e indignación. Comprendo de inmediato.
-Hola, soy Justo ¿cómo te llamás?- interrumpo su voz con un abrazo fuerte.
Al principio no habla, pero de a poco acepta mi tacto.
-...Juli.
-Hola, Juli. Un gusto conocerte.
Se siente bien, es dócil y tierna, y parece estar feliz de que alguien la distinga de su hermana.
-...¡Sí! ¡Juli! ¡Juli! ¡Juli! ¡Juli! -repite, como no pudiendo creer que alguien de hecho la considere.
Empieza a besarme frenéticamente, para mi sorpresa. La freno pero me tiene atrapado. Está fascinada.
-¡Ey! ¡Pará!- me tapa la boca con sus besos.
No parece entender y francamente empieza a debilitar mis defensas.
-Esperá. Tranquila.
Le acaricio el pelo despacito, para calmarla. De a poco cede pero me mira sin comprender, como si fuera eso lo que todo el mundo ha querido de ella.
-Pasa que tengo novia.- Le explico.
Entiende, dócil, y se abraza a mi. Todo el lugar redunda en relevancia. La escena es dantesca.
El sol empieza a caer, inundando el desierto rosado de la ventana con tonos naranja, mientras ella descansa en mis brazos.
Los Alejandros presencian el espectáculo con
simple indiferencia. Todo sabe a final, pero la Casa observa los eventos como parte de una compleja trama ya orquestada de antemano.
Καφές με γάλα

Dos diosas.
La sutileza de una, la candidez de la otra. Dos cuerpos de belleza apabullante y opulenta. En contacto armónico y perfecto, como dos astros en constante órbita. Dos potencias en eterno equilibrio.
Curiosean aquí y allá, pero sin dejar de lado la cortesía. Una domina con sus manos, la otra investiga con inocente pasión. Pero nunca chocando, siempre en perfecto balance.
Los cuerpos desnudos, la piel de ambas como lienzos inabarcables de tersura y calor. De leche y miel. Ying y Yang. Los cabellos, cayendo como explosión de oscuridad en un camino de sinuoso deseo.
Las piernas, sustentando la maravilla de sus torsos. Cintura, vientre, muslos, toda curva posible recorrida en una única caricia. Los pechos, los pechos perfectos, cada uno a su manera. La opulencia inocente y la sutil voluptuosidad, en una orgía de belleza sublime e irreal. El paisaje de las diosas.
A su alrededor todo es borroso. Nubes y seda, en vahos de color. Flotando y fluyendo, en una eterna órbita celeste.
Nunca colisionan. Sólo perduran, en una balanza cósmica de candente ímpetu, que brilla y quema como una estrella en constante explosión. Una explosión tan perfecta y sutil que ya es belleza.
Y en esa estampa de perfecto balance, nunca perturbada, las diosas se aman con caricias, manteniendo el cosmos por siempre en un abrazo eterno.
viernes, 14 de junio de 2013
Eva y Caín
♂ ♂ ♂
Te estoy viendo ahora; desnudo, profundamente dormido en mi cama. Es el cuadro furtivo y desvergonzado de un rey muy joven. Hay una mano tendida hacia el vacío, como esperando que alguien la bese, y otra encorvada ligeramente sobre el pecho. Todos los músculos están relajados y tu cuerpo entero da la impresión de no tener peso. Apenas una porción de sábana se desliza por encima de la cadera, cubriendo tu sexo. Cada detalle desborda sensualidad: ese mechón de pelo que cae sinuoso hasta tu nariz, la boca entreabierta y expectante, tu exhibicionismo inocente. Empiezo a sentir una embriaguez que me incita a redescubrir tu sabor, pero ¿quién soy yo para interrumpir el descanso del rey?. Estás tan en paz y sos tan libre en tu mundo que sería un crimen devolverte a la realidad. Voy a tocarte únicamente con los ojos, hasta que despiertes.
♂ ♂ ♂
Hace tiempo habíamos asumido nuestra condición incestuosa. Ella como Eva, la madre de todos, la dadora de vida, y yo como Caín, el príncipe corrupto, semilla de la rebeldía.
Cada vez que nos besábamos sabíamos
que era el beso prohibido de madre e hijo, la conexión mas pura que
pueda existir. Yo la llamaba con inocencia, ofreciéndole mi cuerpo
virgen, y ella me poseía, me volvía sabio, me enseñaba y me hacía
madurar. Y así como su sabiduría y su fuente de vida eran
inagotables, también lo eran mi ignorancia, mi inocencia y mi
juventud.
Nuestro sexo se encontraba
furtivamente y con desenfreno. La prohibición que la anti-naturaleza
había impuesto a nuestro amor nos hacía regocijarnos cada vez que
derribábamos los templos en nuestro vaivén licencioso. Queríamos
destruirlos, destruir todo lo que el no-hombre había erigido, todas
las mentiras con las que los hijos de Adán pretendían aplacar
nuestra naturaleza humana. Malditos anti-hombres, esclavos eternos de
las soberbias deidades de la represión, destinados a beber mierda de
por vida del culo de dios.
Encontrábamos tal morbo en burlar a
esos dioses decorosos que ya no éramos Edipo y Jocasta. Ya habíamos
revelado nuestros nombres, Eva y Caín. Porque Adán fue sólo una
excusa, un prototipo, la arcaica herramienta para moldear al
verdadero hombre, al matador de dioses, con el que Ella estaba
destinada a compartir la eternidad, en una fornicación de nacimiento
y destrucción infinita. Porque Adán, egoísta Adán, cobarde Adán,
no quería morir. Adán y su amor impuesto a su mujer, Adán y su
patético amor a los dioses, Adán no hubiera comido si Eva no le
hubiera ofrecido el fruto con sabiduría. Pero Caín, oh verdadero
legítimo príncipe Caín, valiente y varonil Caín; Caín no tiene
miedo. Caín comería hasta hartarse, y con regocijo, del fruto de su
madre.
♀ ♀ ♀
Su cuerpo desbordaba sensualidad,
de los pies a la cabeza. Era como una diosa de la fertilidad
regándome de abundancia, haciendo madurar todo en mi. La curva entre
sus hombros desnudos y su cuello era mas irresistible que cualquier
fortuna. El contorno de sus brazos se remontaba hasta descender en
sus manos suaves y templadas, manos expertas que me poseían hasta el
paroxismo, mientras el pecho me invitaba a comer de un banquete
inagotable, como un niño que se colma obteniendo el néctar del seno
de su madre.
Su cara cautivaba, tan
imperfecta, llena de vida. No era el rostro excelso de un dios
majestuoso, la fría cara de lo inalcanzable. No, este era un rostro
que tentaba a placeres primitivos, a la vida, a los sentidos, no a la
abnegada abstinencia de los santos. Era un rostro bello, de una
belleza humana.
Los pies, delicados, torneábanse
a medida que ascendían, en una piernas voluptuosas y apetecibles que
encontraban unión en su sexo, el placer último, la invitación al
fruto prohibido, al sabor del placer carnal y terreno. Mas arriba, en
su vientre, guardado por su cintura esbelta y sus anchas y atractivas
caderas -dispuestas para tal fin-, se encontraba el centro de mi
mundo, la fuente de vida, mi morada final. Llamándome, aguardándome,
invitándome a volver a casa, repitiendo mi nombre, "vuelve a
casa", "abraza a la muerte", porque vida y muerte son
una sola cosa, no hay una sin otra, ella es la mater y la parca, ella
me trae al viaje, y ella me va a sacar de él. Porque así como la
muerte no es muerte si no hay vida que segar ¿de qué valdría una
vida que no encuentra final?
♀ ♀ ♀
martes, 7 de mayo de 2013
El último día en la Tierra
"...son sólo hojuelas de maíz..."
Acabo de tener otro de mis frecuentes sueños apocalípticos. Pero este era diferente. Muy diferente.
No voy a intentar redactarlo bien, sólo voy a narrar lo que soñé.
Estaba yo parando en un hotel con mi familia, de vacaciones o algo así. Era un hotel grande, con una pileta semi-olímpica y las habitaciones alrededor.
Mientras estábamos ahí se desarrollaban muchas cosas que no podría poner totalmente por escrito. Por ejemplo, que mi prima y yo manteníamos furtivos encuentros nocturnos, casi inocentes.
En la competencia de natación que se celebraba en el hotel un tipo armó desastre, intentó ahogar al ganador. Era una especie de Brutus, un jodido al que tuvimos que detener y que nos causó problemas a mi prima y a mi.
Cada tanto yo caminaba por un sendero astral, un puente colgante en la noche, y me encontraba con una anciana que era amiga mia en mi infancia, que me daba consejos extraños para encontrarme a mi mismo.
Mi abuela solía advertirnos sobre cierto frasquito en su cajón que no debíamos tocar bajor ninguna circunstancia, que era muy peligroso. Cuando le preguntamos el por qué, nos contó una historia sobre un científico nazi que había aislado el virus de la peste bubónica y lo había hecho mutar en algo todavía mas letal. Cuando los alemanes perdieron la guerra, la cápsula y el mecanismo de liberación habían quedado en manos de una chica que trabajaba en la mansión, pero nadie sabía quién era ni dónde estaba.
Después de derrotar a Brutus, apareció el verdadero antagonista, un malo bien malo, y muy inteligente. Había dado con mi abuela, que era la chica que trabaja en la casa del nazi, y quería el virus para sus lograr sus malvados planes.
Peleamos con él y lo derrotamos, y cuando mi abuela nos preguntó con preocupación a mi prima y a mi si el tipo había tocado la cajita, le dijimos que no. Pero cuando miramos hacia otro lado vimos el mecanismo de la cápsula girar.
Esa es la primera parte, muy resumida. Ahora empieza lo jodido.
Una vez que el virus se liberó, mi prima y yo tuvimos una repentina e inusual aceptación ante el hecho de que el mundo estaba condenado. Nuestra primera reacción fue correr escaleras abajo y advertirles a todos entre sollozos para que escaparan. Pero nadie nos hizo caso. Sólo siguieron empacando sus cosas para irse del hotel. Asi que, en base a nuestra aceptación, esperamos pacientemente a que se diera la mejor oportunidad para actuar.
Esa oportunidad se presentó en el aeropuerto. Estábamos en un estacionamiento en el último piso del aeropuerto. Brutus ya estaba enterado del virus y se llevaba en su baúl la cápsula, cocaína y varios miles de dólares que le robó al villano después de que lo derrotamos. Asi que tuve una idea. Finjí un altercado hasta que vino un guardia. Cuando nos separaron le dije que el tipo había estado actuando raro desde la mañana y que lo revisaran, que creía que estaba tomando cocaína.
Asi, cuando abrieron su auto y encontraron todo eso, me libré de él y fue cuestión de tiempo hasta que las autoridades investigaran el virus.
Ahora que ya se habían hecho declaraciones públicas sobre la peste y todo el mundo estaba en pánico, bajé al aeropuerto, descontrolado, a intentar encontrar una manera de salvarme y conmigo salvar a todos los que pueda, o por lo menos de reunir a mis seres querido. Pensaba en Ángel y en mis amigos, pero sabía que seguramente él ya hubiera decidido su propio destino. Extrañamente, estaba en paz respecto a Fidel, creo que era el único con quien había hecho las cosas bien y lo sentía cerca mío. Tambien pensé en ϟ , pensé en todas las cosas que habían pasado, en como seguía siendo una herida abierta, y deseé profundamente desprenderme del pasado, del desprecio y el rencor para poder morir en paz, y abrazarla sinceramente sólo una vez mas y dejar ir todo el dolor, todo el inhumano dolor que siempre nos acechaba.
Mientras corría barruntaba todas estas cosas, pero en mi mente sólo había una imagen presente: Flo. La noche anterior me había negado a quedarme en su casa y me torturaba de una manera espeluznante la idea de morir lejos de ella. Era una tortura horrible, cada vez que realizaba esto me daban retorcijones. Era insoportable, terriblemente insoportable. Hasta le había dicho "No te preocupes, tenemos una vida para estar juntos". Qué horriblemente irónico.
Con mi natural terquedad y mi estúpido pseudo-optimismo, seguía buscando hasta la última posibilidad de dar vuelta la situación. Estaba a 80 km de Gualeguay, sin celular, sin dinero y en un mundo en pandemonium. Recorrí las cabinas pero estaban todas ocupadas o nadie quería prestarme un centavo.
Hasta que una chica de las operadoras de las cabinas, aunque huraña, se solidarizó y me cargó unos minutos en uno de los teléfonos. Pero, mierda, Flo sólo tiene celular, y estas cosas sólo hablan a líneas! Ya estaba maldiciendo otra vez hasta que la chica configuró no se qué cosa y pude hacer por fin mi tan anhelada llamada.
Temí que Flo siguiera durmiendo y no contestara, pero por fin lo hizo. Sonaba molesta, malhumorada, me sorprendió, pero traté de mantener la calma y decirle todo lo que tenía en el tintero. Con fastidio, me contestó que buscara un colectivo y fuera hasta Gualeguay, que su mama le dijo que había un programa de rescate para ir al polo norte y sobrevivir. Me quedé atónito, pero me puse en marcha en seguida. No esperaba menos de Silvana y sus sabias ideas, pero me molestaba la actitud de Flo como diciendo "si dependiéramos de vos ya estaríamos perdidos", cuando de hecho yo era el que mas había tratado de detener esto.
Seguí corriendo. Entre todo esto, volví a tener un viaje astral y hablé otra vez con mi anciana amiga que me siguió dando crípticos consejos. Parecía que cada vez estaba mas cerca de una epifanía.
Cuando volví a la realidad encontré a mis tíos y primos. Los saludé y les expliqué qué iba a hacer. Entendieron, y dijeron que ellos preferían confiar en Dios. Asumí que estaban perdidos y seguí.
Algo que me sorprendió fue que en medio del pánico encontré a Sol, mi querida amiga. Estaba sentada al pie de una luminaria con su habitual cara de felicidad. Hablamos un rato, y me di cuenta de que estaba tratando de no pensar y sólo disfrutar lo que le quedaba, que era lo mas esperable de ella, dada su forma de vivir, totalmente libre y despreocupada. Muy sabia, debo decir. Me preguntó si no quería tener sexo con ella, pero le dije que no. Me limité a besarla como una despedida y seguir mi camino.
Cuando llegué a la esquina hice un viaje psíquico hasta Tailandia para apreciar el paisaje.
Al doblar la calle me encontré con mis padres. No sabía ya qué decirles. Nosotros teníamos constantemente "charlas apocalípticas", donde decíamos todo lo que queríamos decirle al otro antes de morir. Y siempre peleábamos de nuevo. Pero esta vez era la definitiva. Yo no podía hacerme a la idea de que iban a morir y que no podría decirles todo lo que sentía por ellos, era tortuoso. Así que me limité a abrazarlos y decirles lo mucho que los quería.
Seguí corriendo. El sueño se hacía mas difuso. Tenía que llegar. No lograba encontrar transporte. Pensé en hacer dedo. Sólo tenía a Flo en mi cabeza. Flo, abrazarte, si voy a morir, morir con vos. Morir recordando que no fue una mala vida, y corro, corro hacía vos, y corro hacia todo, todo lo que no ha hecho una mala vida, hasta ϟ , hasta Fidel, Angel, hasta J, al mal, a la luz, y veía a mi prima, que hacía un tiempo me abrazaba, me arropaba, me besaba, me violaba, y decía 'yo soy tu madre' , mientras el sol se filtraba por la ventana, y era como empezar a crecer y fundirse con todo , y al mismo tiempo ser nada, una nada vacía, un todo vacío, y la luz por todas partes, y sabía todo y no sabía nada , y ya sólo veía mi mano, y a todos, y a mi madre , y a Flo , y la muerte
Y DESPERTÉ
No se qué decir. No se si era una pesadilla, pero cuando me levanté y me percaté de que no era (hasta donde sé) real, me di cuenta de que tenía otra oportunidad de hacer las cosas bien, o por lo menos intentarlo.
Otro de mi frecuentes sueños apocalípticos, otra ocasión donde morí dormido.
"No queda mas que viento"
sábado, 18 de agosto de 2012
EN DEFENSA DEL K-POP
Por Edelmira Le Pezzenec
Ola.
Oy bengo a ablarles de mi tipo de musika preferido: el K-Pop
(qe se pronunsia quei-pop pero nosotras le desimos ca-pop).
Bueno. Esta musika surje a prinsipios de ste añio, en Corea. Creo q tmb se escribe Korea, xq sino no se d q es la K. xq io se mui bien que k-pop es de korean popular, xq sta musika es mui popular en korea, y tmb en otros países q no empiesan con K, como Quenia.
Como desia, el K-Pop (apartir de aora le voi a desir K, para avrebiar) surje en Korea, y tiene una trallectoria re larga, creo que ya casi un añio que se imbento.
Bueno, las karacteristikas de esta musika son:
-esta re buena. Y es la mejor musika xq es la q mas me
gusta.
-las letras ablan de temas de amor y cosas q nos pasan a las
chicas, eso es importante xq esa musika es
mui real. Abla de cosas reales que pasan en la realidad real. Como ir a
un 15 y que no aya mesa dulse.
-las koreos, q son los bailes (koreo es por koreana) stan
mui buenas para bailarlas con las amigas. Por egenplo kuando nos juntamos todas
los sabados a la noche solas a escuchar a esta musika toda la madrugada.
Despues sacamos un consolador que se compro la chochi para compartirlo. Lastima
q no lo laba. Bueno, si, pero con la lengua, y no es lo mismo.
-esta mui buena xq oy en dia todos escuchan regeton defender la buena musika. Osea todos saben q
la musika q mas se escucha en un país es la mas peor, como el tango el regeton
la cumbia el jevi metal y esas cosas. El chamame tmb. Eso solo es ruido.
Entonces nosotras escuchamos musika q aca es re rara, eso nos ase diferentes, i
como somos diferentes somos inteligentes :)
-todos disen q es una
copia del estilo de estadosunidos… o sea, q??? el k es muui diferente xq son
diferentes culturas!! O sea unos son de asia y los otros de europa!
Incluso a veses comparan a nuestros oppas (asi se le dise a
un cantante koreano, aunqe el ditsionario dise otra cosa) con JUSTIN BIBER!!!! Q LOCURA!! Q TIENE Q VER ESA NENA CON
NUESTROS OPPAS Q SON TAN VARONILES!!??
osea.. nada que ver!
-A hora llego a lo q nos gusta mas: los oppas. Son los
cantantes de esta musika y nuestros ídolos.
Son super ermosos, los amamos y d verdad nos casariamos con
ellos. En realidad no nos casariamos con nadie mas q con ellos. Y estamos
guardando nuestra virginidad para cuando algún dia los conozcamos. Osea, es
obio q ellos nos amarían,xq conocen la verdadera bellesa, pero son tan
caballeros q no nos tocarían L
igual nosotras los vamos a re violar xDDdd igual, lo malo de guardar la
virginidad es lograr
mantenerla sin olor a pescado.
Tmb es mui mentira eso de que los oppas tienen penes
peqenios. Es mentira. Es mas, lo tienen mas grande q todos los chicos q
conosemos de aca, de argentina y de paraguai. Osea, ya se q nunca toqe uno,
pero por las fotos. Osea te das cuenta por la cara.
Otra cosa q tmb es mentira es eso d q nunca vamos a conocer
a un oppa y q no nos daría bola xq somos como disen ellos “pendejas afrechudas”
y q ellos no entenderían el idioma y q no son perfectos sino q son personajes
para publicidad. ES MENTIRA! ELLOS SON
PERFECTOS Y NOS AMAN! NOS AMAN MAS QE JESUS! NO IMPORTA Q TAN LINDO Y BUENO
SEA UN CHICO DE ACA NOSOTRAS SOLO AMAMOS
A NUESTROS OPPAS!
Osea, respeten los gustos agenos, osea, yo no t digo nada
por escuchar ese ruido askeroso de metal o de tango, osea, solo t saco el
celular y lo rompo pero no te digo nada, yo te respeto.
Y tmb es mentira eso d q aunqe conociéramos un oppa no nos sacaría la virginidad xq
tendría el pene demaciado peqenio, y q seria lo mismo q un dedo menique, porq
tienen penes enormes, mas enormes q el d mi papa, y mi papa no pudo sakarme la
virginidad pero yo se que un oppa si puede, porque SON PERFECTOS Y NOS AMAN.
Osea, yo nunca vi uno, no nos conosen, no ablamos el mismo
idioma, soy fea, desagradable, me güelo mis propios pedos, la caserola me uele
a pescado, tengo inestavilidad emosional
y soi una inútil, pero sé QUE
ME AMAN , PORQUE EL AMOR ES LA FUERSA
MAS PULENTA DEL UNIVERSO, Y ESO QUE LO SEPAN ESOS METALEROS QUE SON UNOS FRÍOS XQ
EL METAL ES FRIO, Y SOLO CANTAN DE VIOLASIONES Y SATAN, PERO NOSOTRAS AMAMOS A
NUESTROS OPPAS Y ELLOS A NOSOTRAS PORQUE EL AMOR ES LA FUERSA MAS PULENTA DEL UNIVERSO, Y ESO
QUE LO SEPAN ESOS METALEROS QUE SON UNOS FRÍOS XQ EL METAL ES FRIO, Y SOLO
CANTAN DE VIOLASIONES Y SATAN, PERO NOSOTRAS AMAMOS A NUESTROS OPPAS Y ELLOS A
NOSOTRAS PORQUE EL AMOR ES LA FUERSA MAS
PULENTA DEL UNIVERSO, Y ESO QUE LO SEPAN ESOS METALEROS QUE SON UNOS FRÍOS XQ
EL METAL ES FRIO, Y SOLO CANTAN DE VIOLASIONES Y SATAN, PERO NOSOTRAS AMAMOS A
NUESTROS OPPAS Y ELLOS A NOSOTRAS PORQUE EL AMOR ES LA FUERSA MAS PULENTA DEL UNIVERSO, Y ESO
QUE LO SEPAN ESOS METALEROS QUE SON UNOS FRÍOS XQ EL METAL ES FRIO, Y SOLO
CANTAN DE VIOLASIONES Y SATAN, PERO NOSOTRAS AMAMOS A NUESTROS OPPAS Y ELLOS A
NOSOTRAS PORQUE EL AMOR ES LA FUERSA MAS
PULENTA DEL UNIVERSO, Y ESO QUE LO SEPAN ESOS METALEROS QUE SON UNOS FRÍOS XQ
EL METAL ES FRIO, Y SOLO CANTAN DE VIOLASIONES Y SATAN, PERO NOSOTRAS AMAMOS A
NUESTROS OPPAS Y ELLOS A NOSOTRAS!
Me despido diciéndole a todos mis oppas
QUIERO QUE MI MENSTRUACION SEA LA
SALSA DE TU CANELON
Lee-Chon violame!!
BONUS: Juego KPOP
viernes, 13 de abril de 2012
PATERNIDAD DE LOS TEXTOS (o Los Textos Huérfanos)
Paternidad de los Textos (o Los Textos Huérfanos)
Me dan papel, me dan tinta, pero… ¿y la voluntad?
Puesta toda en armar el rompecabezas de palabras.
No puedo culparlos. Ni puedo culpar a la profesora. Toda su prostitución educacional esta esmerada en recibir su salario. Y ese salario, cada billete, está marcado, bañado en la tibia sangre de versos inocente, de prosas abortadas, de hijos entintados que no verán la luz. En esencia, escribir un libro, plantar un árbol y tener un hijo, son la misma cosa.
La jueza castigó el estrado con su martillo, se acomodó los lentes, y dictó la sentencia: me van a quitar la tenencia de mis hijos.
Y yo pienso: ¿Cómo puede ser tan insensible, permanecer tan impasible ante el infanticidio? ¡Alguien haga algo, ayúdeme! ¿Cómo sigue ahí, afirmando que la adquisición de un inmueble debe realizarse mediante escritura pública? ¿Y qué garbanzos puede interesarme a mí que así tenga validez el acto jurídico? El contenido del tacho de basura merece y requiere más atención que las nimias y conceptuales combinaciones de palabrejas del verdugo de la creatividad, ya que seguramente en el cilindro de latón, entre chicles y restos de yerba, encontraremos, acurrucado y redondito, algún que otro hijito literario, moribundo y huérfano, pidiéndonos, rogándonos con sus ojitos de gotas de tinta, que le demos la extremaunción.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



.jpg)



